LA INESTABILIDAD DE NO SABER NADA POR CHRISTIAN M. VARELA MORALES 10 de julio de 2010

La inestabilidad de no saber nada, de sentir lo insensible, de desear lo indeseable, formando  parte de las inconclusiones concluidas. Gracias a la experiencia adquirida, servida para demostrar lo valioso que puede ser recibir lo tan anhelado, sin tan siquiera esperarlo. De una forma u otra la vida nos sorprende, nos lleva a la meca de nuestros sentimientos, probando segundo a segundo quienes somos y quienes  seremos en realidad, probando la importancia que tiene en nosotros,  ser humanos, sensibles y no animales monótonos. Tomando decisiones con los sentimientos y no con el instinto, aprendiendo a vivir día a día lo que será año tras año nuestra vida, cumpliendo metas incumplidas para soñar despierto y despertar en un sueño, sueño en el que la perfección dejara de ser una envidia siendo una cualidad,  donde lo único que vale la pena es el éxito personalizado, adquiriendo una felicidad grupal, llevándonos a resaltar  el vaivén  de fracasos borrados en la presencia de logros alcanzados. Demostrando que el motivo principal de la vida es luchar con sentimiento triunfador, levantándose detrás de cada caída y almacenando experiencias para formular ideas valiosas, mejorando la calidad de ésta en la calidad de nuestros seres humanos. No podemos seguir en el vaivén de temores, debido a errores, en la duda de ser quien siempre anhelamos ser, en la desdicha de no ser como debemos ser, en el estatus irremediable, en intento prolongado, en la carrera sin final en la que nadie sabe quién ganará. No podemos esconder el sol con el dedo ni mucho menos  arreglar lo dañado, la vida no se trata de no equivocarse. La vida se trata de aprender de lo equivocado, si la vida no tiene sentido, quien me explica por qué sentimos lo que sentimos. ¿Por qué vivimos lo que vivimos? No,  no me pueden contestar, la vida es una incógnita específica en la que decidimos como vivirla, ajenos al sufrimiento adquirido en decisiones erróneas que nos llevan al fracaso personal permitiéndonos levantarnos con más fuerzas o rendirnos en la decadencia.

La Desdicha del Dichoso:Autor: Christian M. Varela Morales 10 de julio de 2010

La desdicha del  dichoso no son las hermosas experiencias que ha logrado, son las grandes oportunidades que no ha sabido valorar. El tener la dicha del éxito rotundo, en el intervalo de tiempo llamado vida, no nos excluye de la necesidad de seguir siendo seres humanos, los cuales nos alimentamos de buenos sentimientos, logrando una estabilidad emocional, casi inexplicable, llegando al tope de un frasco que estuvo vacio y pudiendo presenciar cómo se llena, si cómo se llena, cómo sentimos que nos complementamos cuando escuchamos un te extraño, un te necesito, un te quiero.

El éxito de la vida no es cuán exitoso somos laboralmente. El éxito de la vida es cómo podemos manejar la vida, cómo podemos hacer lo correcto sin perder incorrectamente a alguien. Cómo ser felices sin quitar la felicidad de otro, cómo decir la verdad individual sin mentir grupalmente, cómo quitarnos la venda de los ojos cuando mas necesitamos ver, o simplemente, cómo aceptar que la felicidad de nosotros se puede ver a simple vista y dejó de ser una pesadilla en la que pensamos nunca alcanzar.

La desdicha no se adquiere por mala dicha, se adquiere con decisiones erróneas en momentos erróneos, ¿por qué el despedirse sin haber llegado?, ¿por qué el rechazo a lo tan anhelado? ¿Por qué cuando menos te los esperas lo invalorable adquiere un valor impresionante? Hay muchas respuestas que probablemente no conozcamos, pero la importancia no está en conocerla, si no en no equivocarnos.

Educación y Política: Restructuración de los Distritos Escolares:Miguel A. Varela Perez

Recientemente un amigo me interpelaba que por qué no se había realizado un movimiento a nivel de los distritos escolares para acusar los planes del gobierno de desmantelar el nivel más cercano a las escuelas, los distritos escolares. Ese mismo amigo me decía, y ahora reflexiono con más detenimiento sobre sus palabras, que no era posible adelantar la calidad de los asuntos educativos, pretendiendo enajenar y alejar la educación de la base, en este caso la escuela. El diálogo con mi amigo surgió a base de la decisión del Departamento de Educación de Puerto Rico, para algunas personas una estrategia educativa o administrativa, para otros, una recomendación avalada por el Departamento de Educación Federal, de desmantelar, o para que no suene tan de cataclismo, reestructurar administrativamente los distritos escolares existentes, reduciendo los mismos a veinte ocho (28) distritos escolares base. Cada nuevo distrito surge al consolidar tres y cuatro distritos escolares. Algunos de los distritos consolidados, desvinculados geográficamente, en áreas distantes e inaccesibles para los docentes, el personal clasificado y los padres. Por ejemplo, hay distritos que la distancia en automóvil de uno al otro puede ser, en promedio, de una hora ida y una hora vuelta, o sea, que los funcionarios asignados a estos tardarían ese tiempo en desplazarse a sus escuelas para atender situaciones, resolver problemas y brindar asistencia técnica. Indicaba mi amigo, dato valioso, que no hay base cientifica para crear en Puerto Rico una estructura como la que se creara. Eventualmente en un análisis profundo, observé que en efecto eso es así. ¿Estrategia o casualidad?

En mi carácter personal, como ciudadano particular, podría estar de acuerdo, en principio de los cambios en la estructura administrativa de los distritos. La conceptualización puede ser muy buena, pero consolidar no es la mejor idea. Lo que demandaba cada distrito escolar, para poder realizar adecuadamente sus funciones académicas y de docencia, era apoderarlos del personal adecuado, de los mejores recursos, fortalecer esta estructura para convertirla en una más ágil y que respondiera a los verdaderos propósitos y principios de sana administración académica, docente y curricular. No se resuelve el problema consolidando y alejando la situación académica de la estructura o nivel básico y principal, a escuela. Al contrario, podría ser contraproducente a largo plazo, y crear más problemas. Podría generar incertidumbre y enajenación, apatía o tal vez desmotivación, producto de lo demás. Se resuelve, como mencione anteriormente, fortaleciendo el nivel cercano a la escuela, convirtiendo a este en un verdadero Centro de Desarrollo Profesional, en el que pueda colaborar con los directores escolares, quienes son los líderes Instruccionales de cada escuela, a satisfacer las necesidades de sus empleados, padres y estudiantes. El Distrito Escolar, como estaba antes de la reestructuración, cumplía sus propósitos, resolvía un sinnúmero de situaciones académicas, facilitaba a las escuelas, era parte de una asistencia técnica vigorosa, los que no realizaban sus funciones, que los había, simplemente se le aplicaba un nivel alto de responsabilidad, se le evaluaba continuamente y se le adjudicaban responsabilidades. Decir que hay que consolidar los Distritos para hacerlos más ágiles, para provocar que estos logren cambios en las escuelas que no alcanzan sus metas académicas en las Pruebas Puertorriqueñas, y que por ente no logran el AYP, podría ser, digo y subrayo, no necesariamente es así, una decisión errónea, que carece de base científica. Adjudicar a la estructura de los distritos escolares la responsabilidad del debacle en las Pruebas Puertorriqueñas no es lo ideal, no es lo correcto. Decir que en los Estados Unidos funciona bien este tipo de estructura administrativa, modelo a ser usado en Puerto Rico, es igualmente erróneo, cultural y sociológicamente somos diferentes, nuestra idiosincrasia es totalmente ajena al estadounidense. No hay comparables en ese sentido. En algunos estados, según educadores y escritos, hay distritos conformados como condados educativos que confrontan problemas académicos iguales o peores que los nuestros, no han logrado establecer y/o desarrollar estrategias para atacar y retener los problemas académicos. Están investigando continuamente y fortaleciendo la labor académica y administrativa de sus distritos, otorgándole más autonomía en la toma de decisiones, no limitando ésta.

Son múltiples los factores que han provocado el aumento de escuelas en Plan de Mejoramiento, pobre enseñanza, seriedad en la ejecución de los estudiantes, falta de materiales y equipo, organizaciones escolares deficientes, falta de recursos físicos, humanos y fiscales, falta de supervisión, currículos no apropiados, ajenos a la realidad educativa de cada escuela, pobre y falta de seriedad en la ejecución de los estudiantes, son factores que inciden en el aumento de escuelas en plan de mejoramiento. Obviamente, no podemos, en forma categórica, señalar uno en particular, ya que sería irresponsable al carecer de investigaciones sólidas y de base científica.

A través de la historia de la educación, los sistemas educativos se han usado para promover la cultura, las tradiciones, fortalecer los valores éticos, morales, familiares, económicos y políticos. Estos sistemas, de acuerdo a sistema político en que se encuentren han servido para educar, o adoctrinar, pero sobre todo para desarrollar un hombre responsable, un ciudadano integro, que tenga la capacidad moral, social, emocional e intelectual de contribuir a su pueblo. Un ciudadano, como decía Hostos, holístico, completo. Puerto Rico no debe sr la excepción, su sistema educativo tiene que estar accesible a toda su gente, con respeto a la equidad y justicia, al principio de mérito, si se hace de esa forma se cumple con la máxima de que Educación y Política son compatibles y se complementan para el bien común. No es un pecado su relación, si no se cumple, entonces la ecuación seria Educación y Politiquería, y seria desastroso para nuestro pueblo. La pregunta obligada es en cuál de las dos relaciones estará ubicada la decisión de consolidar Distritos Escolares. Sea usted amigo lector el juez y evaluador.

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