Cómo se hacen las perlas?

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La Historia de Waris Dirie

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Vivir caminando: Pablo Yeudiel González | Fuente: Catholic.net

Vivir caminando
Lo importante no era el dar muchos pasos, ni la velocidad de las zancadas, sino el horizonte que quisimos conquistar con cada uno de ellos.

Vivir caminando

“El mayor sufrimiento del hombre
le viene de su falta de visión” Juan Pablo II

Caminamos por esta vida dando numerosos pasos. Pasos que se suman progresivamente y que poco a poco van marcando nuestro itinerario vital.

Al final de un año, podemos apreciar cuántos pasos hemos dado en nuestras vidas, cuántos de ellos han sido certeros y cuántos han sido dados sin derrotero alguno.

Cuando se nubla la meta y se difumina ante nuestra vista el fin tras el que corríamos, la ceguera del sinsentido comienza a oscurecernos. Al mirar la ribera de nuestra existencia vemos con asombro la cantidad de pasos perdidos y las huellas sin rumbo. Vemos que, muchas veces, hemos corrido en vano, que hemos andado sin avanzar, que hemos vivido sin amor momentos tan preciosos como fugaces.

Ahora, con los pies ampollados y doloridos del trayecto recorrido en este año, es cuando comprendemos que lo importante no era el dar muchos pasos, ni la velocidad de las zancadas, sino el horizonte que quisimos conquistar con cada uno de ellos. En medio del crucero del ayer, del hoy y del futuro, percibimos con claridad la necesidad de una mirada amplia que rompa la frontera de lo inmediato y episódico.

¿A dónde vamos? Contemplando las huellas dejadas a nuestras espaldas la respuesta, tal vez, será la escarcha incierta del no saber. Podría ser que al plantearnos esta pregunta encontremos que hemos caminado sin una meta clara haciendo de nuestras vidas un laberinto sin rumbo fijo, como minotauros que enredan su propio destino. También podría ser que con alegría y gratitud veamos que los pasos dados están todos, o la mayoría, dirigidos al Cielo y a la eternidad.

Coloquemos la mirada en el presente. Pensemos el rumbo que queremos para este nuevo paso palpitante y caliente que está en sus inicios. Antes de darlo determinemos bien el destino y la estrella a la que se dirigirá. Así, en los pequeños pasos de cada día, lograremos atravesar la vida con sentido. Como dice José Luis Martín Descalzo, “no se ama todo de golpe: cada día tiene su pequeño amor. Y sólo con muchos pasos de pequeño amor se logra atravesar la noche”.

Entonces podemos conquistar con ilusión la cima de Dios que tanto anhela nuestro espíritu. Que nuestros horizontes, al ascender, se amplíen cada vez más. Que las pisadas dejadas en el pasado hereden a nuestro presente esperanza y paz. Importa no perder la visión que guíe –parafraseando a Antonio Machado- “el camino que hacemos al andar”.

Es menester dejar huella en nuestro paso terreno. Pero no una cualquiera, sino una huella que grite rebelión contra la falta de sentido. Una huella que le dé corazón a la humana existencia. Una huella ansiosa por encontrarse con Dios. Una huella que, a pesar de ser terrena, reverbere eternidad. Una huella que llene de luz las penumbras que nos rodean.

El programa de mi día:P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net

El programa de mi día

Hoy amanecí con entusiasmo y deseos de mejoras. Tomé una hoja y un papel. Preparé el programa para este día.

Limpiaré mi cuarto y pondré orden entre mis papeles. Escribiré a ese familiar con el que tengo que restablecer las paces. Conseguiré un enchufe nuevo para la lámpara. Revisaré las medicinas que no uso para entregarlas a quienes puedan hacer un buen uso de las mismas. Terminaré de leer ese libro que tanto me ha ayudado.

El programa es hermoso. Quiero llevarlo a cabo. Cada paso concreto, cada meta alcanzada, me llena de una alegría serena. Es posible vivir con objetivos, es posible romper esa pereza que me arrastra a mil caprichos, que me hace dejar de lado cosas que importan, para mí o para otros.

Pero noto que falta algo serio en el programa de mi día. Parece que los propósitos y las metas giran en torno mío. Yo escojo, yo decido, yo realizo. Actúo como si todo dependiera de mí. Trazo planes según lo que veo y lo que deseo.

Para algunos, tengo “derecho” a usar el tiempo según mis planes. Pero en realidad, lo importante de mi vida no es lo que hago, sino lo que amo, si amo correctamente.

Cuando introduzco, como centro de mis programas, el amor verdadero, empiezo a dar prioridad a lo que ayuda, a lo que sirve, a lo que hace falta a mis familiares, amigos, conocidos, o incluso a “extraños” (que nunca lo son, pues todos estamos en la misma barca y navegamos hacia el mismo cielo).

El centro de mi programa no puedo ser yo. El centro verdadero, el centro bueno, se encuentra en Dios y en mis hermanos.

Por eso es hora de tomar entre mis manos el programa de mi día, tachar algunas líneas y poner otras. En todo, también en esa limpieza que necesitaba mi cuarto y en ese orden entre los papeles de mi mesa, buscaré lo mejor, lo que haga alegre el corazón de Dios, lo que ofrezca un poco de sano consuelo a quienes viven a mi lado.

Reyes, Computadoras y Empujones: Miguel A. Varela Pérez – 8-01-2011

Los medios noticiosos de Puerto Rico han estado reseñando los sucesos relacionados a la celebración del Día de Reyes auspiciado por La Fortaleza. Sin duda alguna, la intención del Gobierno era que todo niño y niña que acudiera a dicha actividad la pasara bien y se marchara del lugar con un detalle de los Reyes Magos que alimentarían para siempre su ilusión. Pero los Reyes se equivocaron. Le dio con regalar computadoras, bueno el criterio usado no lo se, otros que averigüen. Pero estos Reyes insisten en ser tecnológicos, sin considerar que si no habían 70,000 computadoras, los niños mayores, en este caso me refiero a los adultos, que en ocasiones dramatizan el papel de niños, al llegar al punto de distribución se sentirían frustrados y pensarían que los Reyes son mezquinos, mentirosos, y les gusta inventar. Hay bendito, los Reyes se demoraban en distribuir las computadoras, que problema. Melchor se da cuenta que se están acabando, se lo informa a Baltasar y este silenciosamente le da aviso a Gaspar. El vecino escucha la conversación y lo avisa a los presentes en la fila. Tanto ensayar y se fue apique el libreto, ahora los Reyes quedarán como mentirosos, bueno, total, es un regalo, los niños no tienen por que exigir, que agarren lo que se les dé. Esos padres son los culpables por no tenerle regalos en la casa y depender de los Reyes de la Fortaleza. A empujar se ha dicho, la policía no puede hacer nada, no está allí la fuerza de choque, no son los universitarios, no son los sindicalistas, son los hombres y mujeres ordinarios de Puerto Rico, con sus hijos a hombro, que reclaman una computadora, un juguete, llevan tres, cuatro, cinco horas en fila. Hay que cerrar los portones, reclama la Policía, son unos indisciplinados, no saben esperar. Al menos allí está el Departamento de la Familia para velar que no exista negligencia, velar por los derechos de los menores, no permitir maltrato institucional, por parte de los Tres Reyes Magos, triste que ya se le estaba acabando la Magia. Bueno, pero al final de la jornada alguien exclamo desde la lejanía, todo fue un éxito, con Reyes, Computadoras y Empujones, con niños y mayores mareados, llorando e intranquilos, se repartieron los juguetes, al menos no hubo ningún niño muerto como hace ocho (8) años. Ese es el libreto REYES, COMPUTADORAS Y EMPUJONES.

Cómo fue y cómo será? de Miguel Varela, el Sábado, 01 de enero de 2011 a las 11:10

Anoche, mientras asistí a la celebración eucarística, entré en una meditación mezclada de emociones, cónsono a la predicación u homilía. Me cuestionaba, en lo profundo del corazón, sobre la debacle social por la que atraviesa nuestro pueblo de Puerto Rico. Este cuestionamiento no es para adjudicar responsabilidades directas, al fin de cuentas todos somos corresponsables de la misma; iglesia, familia, la escuela, el gobierno, las instituciones cívicas, las culturales, los medios de comunicación, la legislatura, la judicatura y uno como ente individual. Nos hemos dedicado a crear tribus e islas, independientes unas de otras, sin sentido de pertenencia, sin prioridades valorativas, no hay una escala de valores definida. Cada cual tirando para su lado, intentando sobrevivir. Porque de eso es lo que se trata, SOBREVIVIR, sin importar la necesidad del otro, lo importante es que yo y solo yo, esté bien, los demás que se defiendan como quieran y puedan. Esa misma actitud la vemos a nivel del colectivo; se observa en la escuela, microsistema para aprender, además de conocimiento básico e importante, así como destrezas académicas; aprender para la vida. Se observa una apatía por aprender, por enseñar, por forjar carácter y valores, por moldear al ciudadano completo, nos da lo mismo, y me incluyo, nos enajenamos totalmente de nuestra función social de educar y educar para la vida, por la vida y en la vida. De la misma forma ocurre con la institución más importante de la sociedad, la familia. Su deterioro es evidente, no hay coherencia, unión de propósitos, no hay un norte definido en los patrones de crianza, salvo ciertas excepciones. Nuestras familias viven en sombras, sus integrantes no tienen roles definidos, la autoridad se ha perdido, los valores se han trastocado, no hay sentido de pertenencia y pertinencia. Y que me dicen de la iglesia, entiendo que ésta tiene que redefinir su discurso, uno que sea incluyente y no excluyente, uno que agregue y no segregue, uno que lleve al individuo, a la familia, al ente humano a reencontrarse consigo mismo, con su prójimo, con DIOS. Del gobierno, como institución, difícil expresarme, pero allá le vamos, trataré de ser lo más objetivo posible, aunque los fanáticos, siempre espulgarán lo contrario, ven porque estamos como estamos. Cada cuatrienio es peor la dosis del medicamento. Uno elige a unos funcionarios para que le sirvan al pueblo, eso debe ser la democracia, sin embargo, estos terminan sirviéndose del pueblo, prometen y prometen y terminan mintiendo y mintiendo, echando culpas a otros, justificándolo todo. El gobierno tiene que asumir su responsabilidad social para con la educación, la salud y la economía, tiene, por obligación, que ser modelo, ser guía e instrumento de esperanza. Tiene que generar sentido de confianza en el pueblo, esto no está pasando, el pueblo está atribulado, cada cual siente lo peor. El pueblo ha perdido su ilusión y esperanza, yo soy pueblo. Amigo lector la pregunta obligada para poder poner nuestra función analítica en justa perspectiva es, Cómo fue y cómo será? Te invito a que tomes la iniciativa y te conviertas en portaestandarte de la esperanza, es hora que iniciemos una revolución de consciencia y transformemos a Puerto Rico, transformemos los diferentes espacios que mantienen a nuestra sociedad en la crisis en que se encuentra, ocupémonos y no nos preocupemos tanto, combinemos ambas acciones, para que Puerto Rico sea Puerto Rico, un lugar de convivencia pacífica, sana y saludable socialmente, solo de ti y de mi depende, al fin de cuentas los gobiernos, pasan, nosotros nos quedamos. Luego de este ejercicio, responsablemente, podemos preguntarnos, Cómo fue y cómo será? Dios te bendiga.



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