¿Cómo fue y cómo seguirá?

Hace años he estado reflexionando sobre la crisis social que impactaba a  Puerto Rico.  Me he cuestionado, desde lo profundo del corazón, sobre la debacle social por la que atraviesa el  pueblo de Puerto Rico. Este cuestionamiento no va dirigido a adjudicar responsabilidades directas, ya que, desde mi punto de vista, al fin de cuentas todos tenemos corresponsabilidad en la misma; incluyendo a las principales instituciones sociales; iglesia, familia, la escuela, el gobierno, las instituciones cívicas, las culturales, los medios de comunicación, la legislatura, la judicatura y uno como ente individual. Todos nos hemos dedicado a crear tribus e islas, independientes unas de otras, sin sentido de pertenencia, sin prioridades valorativas, con una ausencia de escala de valores definida. Cada cual tirando para su lado, intentando sobrevivir. Porque de eso es lo que se trataba, SOBREVIVIR, sin importar la necesidad del otro, lo importante es que yo y solo yo, esté bien, los demás que se defiendan como quieran y puedan. Esa misma actitud se ve a nivel del colectivo; se observa en la escuela, microsistema para aprender, además de conocimiento básico e importante, así como destrezas académicas; aprender para la vida. Se observa una apatía por aprender, por enseñar, por forjar carácter y valores, por moldear al ciudadano completo, nos da lo mismo, y me incluyo, nos enajenamos totalmente de nuestra función social de educar y educar para la vida, por la vida y en la vida. De la misma forma ocurre con la institución más importante de la sociedad, la familia. Su deterioro es evidente, no hay coherencia, unión de propósitos, no hay un norte definido en los patrones de crianza, salvo ciertas excepciones. Nuestras familias viven en sombras, sus integrantes no tienen roles definidos, la autoridad se ha perdido, los valores se han trastocado, no hay sentido de pertenencia y pertinencia. De la iglesia, entiendo que ésta tiene que redefinir su discurso, uno que sea incluyente y no excluyente, uno que agregue y no segregue, uno que lleve al individuo, a la familia, al ente humano a reencontrarse consigo mismo, con su prójimo, con DIOS. En esta reflexión, por temor a que fuera señalado, como ocurre en esta bendita patria, en la que te etiquetan por lo que hablas, lo que vistes, lo que escribes y hasta con quien caminas, me resulta un tanto difícil hablar del gobierno, como institución, difícil expresarme, pero siempre me expreso, trato de ser lo más objetivo posible, aunque los fanáticos, siempre espulgaran lo contrario, lo que evidencia nuestra forma de estar como pueblo. Cada cuatrienio es peor la dosis del medicamento. Uno selecciona a unos funcionarios para que le sirvan al pueblo, eso debe ser la democracia, sin embargo, estos terminan sirviéndose del pueblo, prometen y prometen y terminan mintiendo y mintiendo, echando culpas a otros, justificándolo todo.

Hoy me reafirmo en que el gobierno tiene que asumir su responsabilidad social para con la educación, la salud y la economía, tiene, por obligación, que ser modelo, ser guía e instrumento de esperanza. Tiene que generar sentido de confianza en el pueblo, esto no está pasando, el pueblo está atribulado, cada cual siente lo peor. El pueblo ha perdido su ilusión y esperanza, yo soy pueblo. Amigo lector, nuevamente,  la pregunta obligada para poder poner nuestra función analítica en justa perspectiva es, ¿Cómo fue y cómo será? Te invito a que tomes la iniciativa y te conviertas en portaestandarte de la esperanza, es hora que se inicie una revolución de consciencia y se transforme a Puerto Rico, se transformen los diferentes espacios que mantienen a nuestra sociedad en la crisis en que se encuentra, ocupémonos y no nos preocupemos tanto, combinemos ambas acciones, para que Puerto Rico sea Puerto Rico, un lugar de convivencia pacífica, sana y saludable socialmente, solo de ti y de mi depende, al fin de cuentas los gobiernos, pasan, nosotros nos quedamos. Luego de este ejercicio, responsablemente, te invito a que te preguntes, ¿Cómo fue y cómo será?

Hoy, transcurridos un tiempo de estar reflexionando, la situación continua o sigue peor, obviamente desde mi punto de vista, el país se debate en lo que podría denominarse una catástrofe social. No hay rumbo, se perdió el respeto por la vida, se violenta la dignidad del ser humano, se persigue al que piensa diferente, se cierran  oportunidades a los que desean colaborar para que se instituya una sociedad de avanzada y orden. Se percibe un derrotismo por parte de los encargados de la seguridad y vigilancia, una apatía por parte de los que se supone que transmitan la información y el conocimiento. ¡Hay Puerto Rico! ¿Hacia dónde te diriges?, ¿Hacia dónde permitiremos que te dirijas?, ¿Cuándo me levantaré como pueblo para defender la ida, las injusticia, para lograr que la dignidad y el merito prevalezcan?, ¿Cuándo?, ¿Cada cuatro años? Si es así, vamos de mal en peor.

La gran pregunta será, ¿Cómo fue y cómo seguirá?

 

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