A GANARLE LA BATALLA AL ENEMIGO Miguel A. Varela Pérez 10 de agosto de 2014

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No sabemos el para qué de su visita, desde hace aproximadamente un año llegó, fue ignorado, posiblemente no se le prestó la atención que esa visita requería. Se mantuvo allí, con su faena constante haciendo el trabajo para el que llegó. No fue hasta después de ese año que dio señales concretas de cuál era el propósito de su visita. Se descubrió su intención, fue fuerte saber que había estado allí y había sido ignorado, haberlo ignorado le resultó con mucho coraje y se dedicó a pasar la factura. Nunca fue la intención ignorar su visita, era visto en todo momento como un huésped inofensivo, sin deseo de hacer daño, posiblemente se aprovecho de la confianza para ganar terreno y engañar, ahora hay que contrarrestarlo, no se le puede permitir que siga ganando terreno, lamentablemente no se le puede seguir dando hospedaje. De inmediato hay que iniciar los procesos para que, aunque sigue allí, abandone su estadía y zona de “confort”, zona que no le pertenece y que como intruso ha llegado. La lucha a penas inicia, el tiempo está ahí, hay que iniciar la ofensiva, las batallas se ganan en medio del terreno. Este enemigo será confrontado, será atacado, será combatido y sobre todo, será sacado de su hospedaje, uno al que invadió, pero se aprovechó de la ignorancia, tal vez el exceso de confianza, o una combinación de ambas. Es hora de comenzar la tarea, el enemigo será destruido, aniquilado, no se sabe cuán vigoroso sea, cuánto resista o por cuánto tiempo. Lo importante es atacar, ganar la batalla, si esas batallas se convierten en guerra seguir con un aumento de fuerzas, mecanismos y ejército hasta lograr la victoria.

No será fácil, por supuesto, vendrán momentos de bajas, pero de eso se trata la batalla, la lucha, llegar al final del camino. Como dice la canción, después de la tormenta viene la paz, la calma, el tiempo de fatiga desaparecerá. Por más oscuridad que se observe en el túnel, en algún lugar la luz saldrá. La salida aparecerá. En esa salida el invitado intruso ya no estará, habrá desaparecido, habrá abandonado lo que no le pertenecía, lo que nunca le pertenecerá. Solo queda batallar contra el enemigo, la seguridad es clara, la certeza es convincente, la fe transforma y logra el propósito, DIOS ESTARA PRESENTE EN LA BATALLA. Que sea su voluntad, al fin de cuenta somos meros carnales, nada compara con lo que el pasó.

4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Jeanette Ramos Ramos
    Ago 12, 2014 @ 01:51:42

    Hermoso, lo felicito. Usted es nuestro mentor. Palabras profundas para reflexionar y meditar desde el corazón. Gracias por ser tan especial. Un abrazo y bendiciones para toda su familia.

    Responder

  2. María M. Medina
    Ago 12, 2014 @ 02:21:00

    Como bien ha dicho, las batallas se ganan luchando,, pero no luchando solo. El guerrero por excelencia, Jesucristo, está como invitado especial para ayudar a combatir. El nunca ha perdido una batalla. También hay otros invitados especiales que también nos ayudan a batallar. Entre más guerreros hayan más facil se hace ganar la batalla. Las mejores batallas se ganan de rodilla ante nuestro
    Señor Jesucristo. Amén

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